¿Es posible optimizar el tratamiento del dolor agudo?
El capítulo aborda los retos actuales del manejo del dolor agudo en Atención Primaria para ofrecer a los profesionales una actualización práctica y basada en la evidencia para mejorar la valoración, clasificación y tratamiento, reduciendo el riesgo de cronificación.
El dolor agudo representa una de las causas más habituales de consulta en Atención Primaria, con un impacto clínico y social significativo. En el capítulo “¿Es posible optimizar el tratamiento del dolor agudo?”, los especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria David de la Rosa Ruiz y Juan Carlos Hermosa Hernán profundizan en la nueva definición propuesta por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), que concibe el dolor como una experiencia sensorial y emocional influida por factores personales, psicológicos y sociales que tiene impacto en el bienestar de los pacientes. Esta visión refuerza la necesidad de una aproximación integral en la práctica clínica, más allá de la mera supresión del síntoma.
De la Rosa y Hermosa subrayan que un manejo inadecuado del dolor agudo no solo repercute en el bienestar del paciente, sino que puede favorecer su cronificación. Identificar los factores de riesgo, evaluar la intensidad del dolor mediante escalas validadas y ajustar el tratamiento a las características y comorbilidades del paciente son pasos esenciales para prevenir complicaciones y mejorar resultados.
El texto revisa las principales opciones farmacológicas disponibles, destacando la necesidad de personalizar la estrategia terapéutica. El paracetamol se presenta como un analgésico eficaz y seguro para cuadros leves, mientras que los antiinflamatorios no esteroideos y los opioides se reservan para situaciones de mayor intensidad o cuando las alternativas no resultan suficientes. Los autores insisten en un uso prudente de los opioides, valorando siempre la evolución clínica y priorizando la analgesia multimodal, que combina fármacos de diferentes clases para lograr sinergia y minimizar efectos adversos.
Finalmente, el capítulo pone el foco en la población mayor, especialmente vulnerable a los efectos del dolor no tratado. La pérdida de funcionalidad, la depresión o el aislamiento social son consecuencias frecuentes de un manejo inadecuado, lo que refuerza el papel del profesional de Atención Primaria en la detección temprana y el seguimiento continuado.
Puedes leer la entrevista que iSanidad ha hecho a David de la Rosa Ruiz y Juan Carlos Hermosa Hernán en el siguiente enlace.
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