Osteoporosis y fractura por fragilidad, la clave está en el riesgo
Una actualización centrada en la evaluación integral del riesgo de fractura por fragilidad, que revisa las limitaciones del enfoque exclusivamente densitométrico y ofrece criterios prácticos para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la osteoporosis desde Atención Primaria.
La osteoporosis y las fracturas por fragilidad representan uno de los principales desafíos de salud pública asociados al envejecimiento, con un elevado impacto en la morbimortalidad y la calidad de vida. Su abordaje clínico ha evolucionado en los últimos años hacia modelos centrados en la valoración individualizada del riesgo de fractura más allá de la densidad mineral ósea. En este contexto, los especialistas en medicina de familia David de la Rosa Ruiz y Fernando León Vázquez firman el capítulo “Osteoporosis y fractura por fragilidad, la clave está en el riesgo”, incluido en la reciente actualización de contenidos clínicos del APDAY semFYC.
En su aportación, los autores subrayan el papel clave de Atención Primaria en la prevención de la primera fractura por fragilidad y revisan el cambio de paradigma que desplaza el foco desde el diagnóstico densitométrico hacia la evaluación global del riesgo. El capítulo destaca que una densidad mineral ósea normal no excluye un riesgo elevado de fractura y que muchos pacientes con fracturas por fragilidad presentan valores densitométricos por encima del umbral clásico de osteoporosis.
El texto analiza las limitaciones de herramientas como FRAX® en población española, donde puede infraestimar el riesgo de fractura, y profundiza en la importancia de identificar factores clínicos asociados, como antecedentes de fractura previa, enfermedades crónicas, determinados tratamientos farmacológicos o el riesgo de caídas. Asimismo, se revisa el papel de la densitometría ósea, recomendando su solicitud únicamente cuando el resultado pueda modificar la decisión clínica.
Los autores también abordan las estrategias terapéuticas actuales, insistiendo en que el tratamiento farmacológico debe reservarse para pacientes con alto riesgo de fractura. El capítulo revisa la eficacia de las medidas no farmacológicas, el papel del calcio y la vitamina D, y las principales recomendaciones sobre bifosfonatos y denosumab, incluyendo la necesidad de reevaluar periódicamente la duración del tratamiento y la estrategia de seguimiento.
Puedes leer la entrevista que iSanidad ha hecho a David de la Rosa Ruiz y Fernando León Vázquez en el siguiente enlace.
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