Todo lo que debes saber acerca de la colonoscopia
La colonoscopia es una prueba de elección para el cribado del cáncer colorrectal. Esta enfermedad es multifactorial y el riesgo individual depende de factores ambientales, hábitos de vida y, también, de historial familiar.
El cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más frecuente además de ser la segunda causa de muerte por cáncer a nivel global. En España, si se juntan las incidencias en ambos sexos biológicos, en 2022, —en los hombres, 27.009 casos y en las mujeres, 17.285—, este ocupó el primer lugar.
Como especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria hemos de conocer todos los factores que inciden en esta enfermedad. Del mismo modo, hay que conocer los criterios de los programas del cribado poblacional y los criterios para determinar si una persona que viene a consulta debe de hacerse —o no— una colonoscopia diagnóstica.
¿Por qué es importante esta prueba?
Las lesiones y pólipos que puedan estar presentes son determinantes para conocer el estado de salud de la persona, frente a la exposición del cáncer colorrectal. La colonoscopia permite una visualización directa del colon y recto, proporcionando información clave para el diagnóstico y tratamiento de lesiones precancerosas o malignas.
Una colonoscopia es capaz de aportar datos como los siguientes:
· La ubicación exacta de las lesiones
· El tamaño y número de las lesiones
· Los tipos y la histología de las lesiones mediante biopsia
Para las y los médicos de familia, es esencial que sepamos con exactitud si la persona presenta lesiones —o no— , y el tipo de lesiones que nos permitirá establecer unas pautas de actuación, en aras de realizar un cribado correcto.
Como hemos dicho al inicio, la colonoscopia es una prueba de elección para realizar el diagnostico de las lesiones benignas, premalignas y malignas. El cribado poblacional en España se realiza con test de sangre oculta en heces (SOH) bienal como primera prueba. La colonoscopia es secundaria, si el SOH es positivo.
Además, puedes leer la entrevista de iSanidad clicando en este enlace.
¿Quién necesita un cribado de cáncer colorrectal?
El acceso a la prueba de colonoscopia desde Atención Primaria favorece una mayor capacidad de diagnóstico y de lesiones.
Este tipo de cáncer cumple con las condiciones para desarrollar un programa de cribado poblacional. La Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud en España aprobó realizar cribados poblacionales en personas cuyas edades se comprenden entre los 50 y los 69 años —aunque se estima aumentar la edad hasta los 74—.
Detectar a tiempo este tipo de cáncer y tratarlo en una fase temprana implica aumentar la supervivencia y la calidad de vida de quiénes lo padecen. De hecho, se estima que la tasa de supervivencia a los 5 años es superior al 90% para el estadio 1, y disminuye por debajo del 10% si hay estado avanzado o metástasis.
Antecedentes familiares
Uno de los factores de riesgo para el cáncer de colon es el historial familiar. De hecho, aproximadamente el 25% de los casos diagnosticados son por historial de familia, y el 5%, de carácter hereditario.
Tener antecedentes familiares puede aumentar el riesgo, el cual, a su vez, se relaciona con el número de familiares afectados, el grado de parentesco y la edad del familiar afectada o afectado en el momento del diagnóstico.
Uno de los escenarios que multiplica el riesgo entre 2 y 3 veces el de la población general es cuando se trata de una persona familiar de primer grado, con menos de 50 años cuando ha sido diagnosticada con este cáncer.
Hábitos de vida y factores ambientales
Aunque el histórico familiar supone un riesgo, se calcula que, de manera aproximada, el 70% de los cánceres colorrectales son esporádicos.
En este sentido, factores ambientales y hábitos de vida poco saludables pueden tener mucha influencia a la hora de contraer esta enfermedad. Como especialistas de Medicina Familiar Comunitaria hemos de tener en cuenta los hábitos y los estilos de vida de las personas que nos vienen a visitar en consultas de Atención Primaria.
El consumo de alcohol, tabaco, dieta inadecuada o estilo de vida sedentario son grandes contribuyentes a esta enfermedad. Por lo tanto, no se han de dejar de recomendar cambios a mejor a quiénes nos visiten.
Tipos de lesiones que se pueden encontrar durante una colonoscopia
La colonoscopia permite una visualización precisa de los pólipos y lesiones del intestino. No obstante, para establecer el tratamiento o seguimiento más adecuado, es fundamental identificar correctamente el tipo y las características de dichas lesiones
Entre el 60% y el 70% de las ocasiones se pueden observar pólipos adenomatosos. Estos, a su vez, pueden ser tubulares —85% de los casos—, tubulovellosos —10% de los casos— y vellosos —en el 5% de los casos y se consideran así en el caso de que tengan más de un 50% de componente velloso—.
En menor porcentaje —entre el 10 y el 30%— se encuentran los pólipos serrados. Estos presentan una arquitectura de dientes de sierra y hay varios tipos que se han de tener en cuenta.
Entre el 70 y el 75% de los pólipos serrados son de tipo hiperplástico. Estos se presentan en personas de edad avanzada y se suelen localizar en la parte distal del colon y en el recto.
Entre el 20 y el 25% son adenomas —también conocidos como pólipos serrados sésiles— y se suelen encontrar en el colon proximal.
Entre el 1 y el 6% son adenomas serrados tradicionales. Son más frecuentes en el colon izquierdo.
Especial atención a este diagnóstico. Escala de Boston
Aunque en los casos anteriores se ha de llevar un seguimiento, se establecen ciertos escenarios en los que se considera que hay alto riesgo:
· Cuando hay 20 adenomas o más.
· Cuando hay 5 o más lesiones serradas próximas al ángulo esplénico.
· Si hay 2 o más lesiones serradas de 10 milímetros o más, próximas al ángulo esplénico.
· Si se detecta invasión tumoral limitada a la submucosa.
· Cuando no se consigue la resección completa del pólipo residual, o una cicatriz limpia durante la extracción.
La calidad de la colonoscopia
Hasta ahora hemos visto las diferentes lesiones que se pueden encontrar, los grupos de mayor riesgo, el efecto de los estilos de vida y la incidencia del cáncer colorrectal.
Sin embargo, de cara a lo que es la prueba en sí, ¿cómo se debe llevar a cabo para que obtengamos resultados correctos y adecuados para su análisis?
Uno de los primeros requisitos es que la colonoscopia se debe realizar bajo sedación. También es imprescindible una limpieza intestinal adecuada — se utiliza la escala de Boston, considerando adecuada una limpieza con una puntuación total igual o superior a 6 (de un máximo de 9)—.
La cámara ha de explorar al completo el colon y debe llegar hasta el ciego. Además, se ha de conseguir la resección completa de las lesiones —en caso de que se detecten—. Si esto último no se puede conseguir, se ha de informar.
Adicionalmente, como especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria, en los informes que obtengamos en consulta hemos de ver el número de lesiones, el tamaño de estos y la localización e histología de los pólipos detectados.

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